La importancia del ácido fólico en el embarazo

El consumo del ácido fólico es muy importante para ti y para el desarrollo de tu bebé en tu panza. Además, te aporta múltiples beneficios aun no estando en un período gestacional.

El consumo del ácido fólico es muy importante para ti y para el desarrollo de tu bebé en tu panza. Además, te aporta múltiples beneficios aún no estando en un período gestacional. Conoce los beneficios en este artículo.

El ácido fólico es uno de los elementos de tu nutrición más importantes para tu bebé. Es también conocido como vitamina B9 y es el encargado de reducir el riesgo de defectos en el cerebro y la columna vertebral de tu bebé, llamados defectos del tubo neural.

¿Qué es el tubo neural y cómo ayuda el ácido fólico?

El tubo neural se convierte en el cerebro y la médula espinal del bebé en el primer mes de embarazo, siendo este período el de mayor riesgo para la formación de defectos. Por ello, de ser posible, es recomendable aumentar su ingestión un par de meses antes de la concepción.

Alimentos con ácido fólico

Lo puedes encontrar en frutas tales como el melón, los melocotones, las fresas y naranjas. También en todos los vegetales de hoja verde oscuro y granos, como las lentejas y los frijoles.

Sin embargo, la cantidad generalmente ingerida en una alimentación normal no llega a cubrir lo necesario. Por esto es aconsejable que tomes un suplemento o multivitamínico como refuerzo, el cual es absorbido más fácilmente por tu cuerpo que el ácido fólico presente en las comidas.

El ácido fólico no sólo es beneficioso durante tu embarazo. Es un elemento importante en la producción de glóbulos rojos, previene enfermedades del corazón y estudios científicos recientes muestran que disminuye la aparición de cáncer en el cuello del útero y colon. Otros efectos benéficos son la prevención de úlceras bucales, el mejoramiento de la piel y el aumento de la leche materna.

Por eso, si estás planeando quedar embarazada, visita a tu médico para que te indique un suplemento de ácido fólico adecuado. Si ya estás embarazada, es importante tomar todos los días una dosis, sin embargo no olvides consumir la cantidad que recomiende tu médico.

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Vitaminas y suplementos durante el embarazo

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Cuando Caryn estaba embarazada de cinco meses, su médico le dijo que tenía una deficiencia de yodo y al principio no se preocupó demasiado. Ella había trabajado duro para mantenerse en forma y estar saludable durante su embarazo y estaba tomando algunos suplementos. ¿Cómo podría haber sucedido esto? Las pruebas habían demostrado que ella era una persona con deficiencia moderada de yodo, así como el 50% de las mujeres embarazadas de Australia. ¿Por qué esta deficiencia debe causar  preocupación? ¿Y cómo se puede tratar?

Durante el embarazo, los requerimientos de hormona tiroidea aumentan en un 50% respecto a los niveles habituales. La falta de yodo durante el embarazo puede tener un impacto significativo en el desarrollo cerebral de los bebés, tanto en el útero como después de nacer. Además, los niños pequeños pueden experimentar problemas de desarrollo y aprendizaje cuando existen deficiencias de yodo. Si la deficiencia es severa, el niño puede presentar una condición conocida como trastorno por deficiencia de yodo (IDD). Este trastorno es la causa más común de retraso mental previsible y daño cerebral en el mundo. Sin embargo, una vez que el daño aparece, es irreversible.

El yodo es utilizado por la glándula tiroides para hacer la hormona tiroidea, una de las hormonas que impulsa nuestro metabolismo. Sin el yodo necesario, la madre o el bebé no producen suficiente hormona tiroidea para mantener cubiertas las necesidades del cerebro. Si en el embarazo temprano se desarrolla hipotiroidismo, es decir, insuficiencia tiroidea, existe un alto riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro y daño neurológico sobre el feto.

El profesor Eastman, endocrinólogo de la Universidad de Sydney y asesor médico de la Fundación de la Tiroides dice: "Las mujeres embarazadas en Australia están ingiriendo la mitad del yodo diario necesario. Eso me alarma, porque hay un potencial muy grave de efectos adversos y daño cerebral en la próxima generación de niños nacidos en este país. En poblaciones donde la deficiencia de yodo es severa, las puntuaciones del coeficiente intelectual (CI) de los niños se reducen entre 10 y 15 puntos, la audición se ve afectada y hay una tendencia marcada en el aumento del trastorno del déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Es bastante grave que al menos la mitad de los bebés que nacen en este país corren el riesgo de sufrir algún tipo de deterioro intelectual como consecuencia de la deficiencia materna de yodo”.

Dada la preocupante naturaleza de las estadísticas, que indican que el 50% de las mujeres embarazadas en Australia tienen una deficiencia de yodo, las mujeres deben ser muy proactivas y asegurarse de que están ingiriendo suficiente yodo.

Entonces, ¿cómo pueden las mujeres prevenir esta condición? En primer lugar, la dieta por sí sola no es suficiente, tendrías que comer grandes cantidades de alimentos para lograr el cometido. Se necesita una cantidad adicional de entre 100 y 200 ug de yodo al día durante el embarazo. Los estándares alimenticios de Australia y Nueva Zelanda (FSANZ) han instaurado uso obligatorio de sal yodada en la fabricación del pan como medida para ayudar a aumentar los niveles de yodo en los alimentos. No obstante, esta fortificación ha sido insuficiente.

Tú puedes:

  • beber entre 0.5 y 1 litro de leche al día
  • Utilizar sal yodada que es diferente de la sal marina. Debes comprobar que estás comprando sal yodada ya que la sal del mar es una fuente insuficiente de yodo
  • Comer alimentos ricos en yodo como mariscos y algas marinas
  • Lo más útil que puedes hacer es tomar suplementos de yodo como parte de tus multivitamínicos. La mayoría contiene entre 50 y 150 ug de yodo y necesitas entre 100 y  200 ug de yodo al día. Sin embargo, es vital que tengas cuidado con los suplementos  y te asegures de la cantidad de yodo que contienen.

Cuando Caryn revisó sus multivitamínicos descubrió que estaba tomando un suplemento que no tenía yodo, inmediatamente lo cambió por uno que si lo tuviera e hizo algunos pequeños cambios en su dieta con el fin de incorporar más yodo. Para Caryn proteger el desarrollo del cerebro de su bebé era vital y con el poco conocimiento que tenía sobre el tema, encontró las herramientas para hacerlo eficaz.

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