Habilidades básicas de natación

Enseñarle a tu hijo habilidades básicas de natación es el primer paso para tener tu propio tiburón.

Puedes comenzar a enseñarle a tu pequeño algunos fundamentos desde que tienen 6 meses, aunque la mayoría de los expertos sugieren esperar hasta pasar su primer cumpleaños. Lo bueno es que sólo tienes que hacer que tu bebé recuerde cómo hacerlo, él pasó 9 meses en un saco lleno de líquido dentro del útero por lo que tiene algunas habilidades instintivas de natación.

La natación es algo muy importante para tu bebé ya que puede darles la independencia que probablemente no hayan sentido hasta el momento. El peso en el agua es casi insignificante por lo que puede mover sus brazos y piernas a su disposición sin temor de caer. Enseñarle a tu bebé habilidades básicas de natación también puede ser una experiencia para unirte más con él, por tanto, abstente de darle clases de natación formales hasta que tenga por lo menos 4 años (Asociación Americana de Pediatría). Enseñarle habilidades básicas de natación también es bueno desde una perspectiva de seguridad, cualquier accidente en una piscina puede ser una tragedia para los bebés sin entrenamiento. Si planeas darle las lecciones de natación en una piscina pública, trata de ir cuando haya poca gente ya que podría ser estresante para tu bebé estar rodeado de muchas personas desconocidas y ruidosas.

Enseñanza de habilidades básicas de natación

La primera habilidad que puedes impartir a tu hijo es la familiaridad y la comodidad con el agua. En cualquier tipo de programa de natación, este es un buen lugar para comenzar. Puedes empezar incluso antes de llegar a la piscina, dale a tu bebé un baño largo y con mucho juego mientras está en el agua. Si tus hijos son lo suficientemente grandes, jugar bajo un rociador puede ser muy divertido y ayudará a que se sientan más cómodos con el agua. Una vez que tu bebé se sienta confiado con el agua, es necesario alentarlos a hundir la cabeza bajo el agua. (si son lo suficientemente mayores para hacer esto). Esto es, a menudo, el mejor indicador de que tu hijo puede iniciar las lecciones de natación. Si tu hijo se siente cómodo poniendo la cabeza bajo el agua, entonces deberás mostrarle cómo hacer burbujas y así evitar que el agua entre en su nariz y boca. Una buena manera para enseñar esto es conseguir algún juego para hacer burbujas de jabón y mostrarle a tu hijo cómo hacerlas. También puedes enseñarle a hacer burbujas respirando profundo y hundiendo la mitad de la cara en el agua y expulsando el aire por tu boca.  Luego, anima a tu bebé a imitarte.

Flotar es la siguiente habilidad de natación que debes enseñarle a tu bebé.  Tener ésta habilidad es muy importante ya que le permitirá mantenerse a flote si llegase a caer accidentalmente al agua o si se encontrase en un lugar muy profundo mientras nada. Una buena manera para empezar con esto es pedirle a tu hijo que imagine que está acostado en su cama mientras está la piscina. Haz que tu bebé se acueste sobre su espalda y luego sostén su cabeza. A medida que tu bebé se vaya acostumbrando a la sensación de flotar, suelta tu mano lentamente de su cabeza para que flote por sí mismo.

Diferentes estilos para diferentes personas

En este momento tu bebé puede no estar listo para dominar el estilo mariposa o sobresalir en el nado de espalda, por lo que todavía puedes darles más fundamentos y enseñarle algunas técnicas básicas de la natación y sus estilos. Una de las primeras cosas a dominar es la patada, que debe ser fuerte. Sienta suavemente a tu niño sobre un lado de la piscina y haz que se tome del borde mientras tú haces lo mismo. A continuación, procedan a jugar a ver quién logra salpicar más mientras patea. - Si quieres ver a tu bebé feliz, es mejor que lo dejes ganar esta competencia -.  Repite y practica esto tan a menudo como sea posible hasta que él consiga la habilidad de patear.

El estilo libre es uno de los tipos de natación más fáciles de dominar. Lo primero que debes hacer es lograr que tu bebé flote sobre su panza y luego motívalo a que se impulse moviendo los brazos y pateando. La coordinación de la respiración con los movimientos para avanzar es la parte más difícil, por lo que podría ser algo que le tome a tu hijo bastante práctica. Nadar de espaldas es prácticamente igual que nadar boca abajo con la salvedad de que ahora tienes que enseñarle a tu hijo a hacerlo boca arriba. Esto puede ser un gran desafío ya que no es posible saber hacia dónde se dirige. Por tanto, sería bueno que dejaras esta lección para cuando ya tengas un bebé que pueda ir de un lado a otro sobre su pancita. Los estilos de pecho y mariposa implican algunos movimientos muy técnicos y coordinados, que probablemente se deban enseñar una vez tu bebé este totalmente cómodo en el agua y tenga mucho más control sobre sus músculos.

Las habilidades básicas de la natación ayudan al niño a sentirse más confiado y eliminar la dependencia de los flotadores en la piscina. Esto es indispensable ya que la mayoría de los niños pequeños tendrán que ver con el agua en algún momento de sus vidas y aprender habilidades básicas de natación le dará al niño la capacidad de mantenerse a salvo en el agua y sentirse tranquilo al estar cerca de lagos y piscinas. No obstante, sin importar lo bien que naden tus hijos, nunca debes dejarlos entrar al agua sin supervisión, los accidentes pueden ocurrir en un abrir y cerrar de ojos por lo que deben evitarse a toda costa.

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Es recomendable que coloques un orinal en el suelo en vez de subir al bebé al inodoro porque le puede dar miedo caerse. También puedes usar un asiento para inodoro y un banquito o algo para que tu bebé apoye los pies.

Otra opción es empezar esta etapa de enseñanza utilizando ropa interior de entrenamiento, también conocida como pull-ups o calzoncillos de aprendizaje. A la mayoría de los bebés les gusta sentir que ya son grandes y si les pones algo parecido a un calzoncillo o calzoncitos sentirán que ya lo son.

Si tu bebé tiene un accidente mientras utiliza la ropa interior de entrenamiento, no lo retes. Es bueno que seas paciente y mantengas la calma.

Es recomendable que esperes a que tu bebé te avise cuando tenga ganas de hacer pipí o caca. O bien, habla con él para que te diga en el momento que quiere sentarse en la bacinilla o en el inodoro.

Si pasan más de cinco minutos y tu bebé no hace ni popó ni orina, levántalo y no lo retes, es preferible decirle que más tarde lo pueden volver a intentar, alentándolo a que te avise. Dale sonrisas, aplausos y elogios.
Con seguridad habrá ocasiones en que lo dejes en el inodoro y no haga, pero después de que le pongas el pañal hace popó o pis. Es común que eso suceda porque se siente más seguro y más cómodo con el pañal ya es que un objeto conocido. Recuerda que a tu hijo se lo tiene que preparar psicológicamente de a poco.

¿Qué pasa si tu bebé no quiere hacer popó en el inodoro o en la bacinilla, pero sí orinar? Ponle el pañal para defecar y dile que comprendes que no quiera hacerlo en el inodoro, pero trata de convencerlo con juegos y sin presiones. Es muy bueno que lo alientes porque no sirve de nada tratar de acelerar el proceso. Lo mejor es que lo hagas que sentirse seguro.

Tu bebé también se puede acostumbrar a estar sin pañales si lo sientas en el inodoro o en la bacinilla: primero con ropita y después quitándole el pañal. En ese momento él probablemente quiera jugar, así que trata de no retarlo porque es natural. Esto lo puedes hacer siempre y cuando el baño esté limpio y desinfectado.

Es recomendable que busques que tu bebé vaya al baño con sus hermanos o con su papá para que vea y aprenda. Si es nena, que vaya contigo o con sus hermanas. A los niños pequeños siempre les gusta imitar a sus papás y a los adultos en general.

Una vez que haya aprendido poco a poco a ir solito al baño, es muy importante que le enseñes la importancia de lavarse las manos al terminar.

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