Los hábitos del sueño de tu hijo

Las primeras semanas de vida de un bebé son un momento de adaptación. Nos concentramos tanto en los cambios para los padres que a veces nos olvidamos de que también los bebés tienen que adaptarse. Es difícil esperar que tengan rutinas predecibles y regulares de alimentación, sueño y actividad en las primeras semanas. Sin embargo, podemos evaluar la condición de un bebé de acuerdo a la cantidad de tiempo que duerman.

El modo en el que un recién nacido duerme no es un indicador de cómo seguirá durmiendo durante toda su infancia. La recuperación del nacimiento, el acostumbrarse a una vida fuera del útero, alimentarse, digerir y hasta el acto de respirar por sí mismo requiere de mucha energía.

Aunque los libros y los expertos nos dan alguna idea de cuánto necesitan dormir los bebés, éstas son solamente guías y no serán de mucha ayuda si sientes algo de inseguridad sobre cuánto sueño está teniendo tu bebé. Comparar a tu bebé con un ideal inexistente es poco realista y seguramente afectará tu confianza así que trata de no hacerlo. En su lugar, trata de ver el comportamiento de tu bebé desde un punto de vista más amplio y no dejes que el sueño todo lo demás que está pasando en la vida de tu bebé.

¿Qué puedo esperar y qué debería ser normal?

No hay un número absoluto de horas que los bebés necesiten dormir por lo que lo mejor que podemos hacer es ofrecerte un rango de tiempo según su edad. Generalmente, cuanto más joven es un bebé, más tiempo deberá dormir y a medida que crece este tiempo irá disminuyendo.

• Los recién nacidos duermen de 9 a 18 horas al día; De 3-6 meses duermen un promedio de 15-16 horas; 6-12 meses 13-14 horas; 1-2 años 12 - 14 horas; 2-5 años 12-13 horas. Recuerda, esto es sólo una guía.

• En el primer mes de vida la mayoría de los bebés están a duras penas consientes y solo se despiertan para alimentarse. A partir del primer mes (aproximadamente), la mayoría de los bebés tienden a estar más despiertos y seguramente tendrán algunos episodios de llanto y vigilia durante el día.

• Los bebés menores de 3 meses todavía se despiertan durante la noche para alimentarse. Esto es porque necesitan una ingesta regular de leche dado que no pueden digerir grandes volúmenes. Los bebés alimentados con leche materna generalmente necesitan alimentarse con más frecuencia que los bebés alimentados con biberón.

• Los bebés pequeños no diferencian la noche y el día. Puede tomar seis o más meses para que sus cuerpos aprendan a dormir más durante la noche y estén más despiertos durante el día.

• Durante los primeros seis meses, la mayoría de los padres tienen que levantarse al menos una vez durante la noche para alimentar a su bebé. Esto es normal, con el tiempo y la madurez del intestino, tu bebé podrá dormir períodos más largos.

• El sueño es una parte importante de la infancia y todavía no entendemos muchos de los procesos complejos que ocurren durante el sueño. Los bebés pasan mucho de su tiempo de sueño en el ciclo del movimiento ocular rápido (REM) que los hace ser ruidosos y moverse por lo que es normal que los bebés sean activos durante su sueño.

Cómo se crean los hábitos del sueño en los bebés

Algunos hechos:

Dormir es un proceso natural. Todos nos cansamos después de cierto tiempo estando despiertos y consumiendo energía, haciendo que el cuerpo active una transición natural a un estado de cansancio. El sueño es esencial para recuperarse y aumentar la tolerancia de un niño para estar despierto. Cuando los bebés están dormidos liberan hormonas de crecimiento, acumulan energía y consolidan recuerdos que son vitales para su desarrollo general.

• La mayoría de los bebés muestran signos de cansancio que indican que necesitan dormir. Si los padres son sensibles a estas señales y responden a éstas lo suficientemente rápido, el establecimiento de los hábitos del sueño puede ser más fácil y llevadero. 

• El cansancio excesivo o la ausencia de la "ventana de sueño" puede prolongar el proceso de adaptación del bebé y provocar frustración tanto para los padres como para el niño. Confía en tu capacidad de comprender a tu bebé y entender lo que te está diciendo.

• Los bebés a menudo se quedan dormidos cuando están alimentándose o siendo abrazados. Disfruta de ese momento tan especial y trata de no preocuparte por las dificultades que vengan más adelante. A medida que tu bebé crezca, entenderá más y tu tendrás mucho más tiempo para decidir cómo resolverlas.

• Rutinas de sueño regulares, predecibles y consistentes, pero con un poco de flexibilidad, ayudan a formar hábitos. Los seres humanos son seres de costumbre y los niños pequeños necesitan los mismos patrones de cuidado para aumentar su sentido de seguridad y saber que son verdaderamente amados.

• Algunos expertos creen que el comportamiento del sueño es genético y los padres que no necesitan mucho sueño son más propensos a tener hijos con los mismos rasgos y aunque no podemos hacer mucho sobre el ADN de nuestros hijos, podemos tratar de manipular su entorno para que éste sea propicio para dormir.

• Los bebés tienden a dormir mejor en una habitación oscura con una temperatura más fría que caliente. Pequeñas cantidades de luz solar (filtrada) son útiles para la producción de melatonina en el cerebro, la hormona del sueño y  ayuda también al desarrollo del ciclo circadiano, el reloj natural del cuerpo.

• Algunos padres ponen el mismo CD de canciones para bebés, ubican a su hijo en la cuna de una manera particular y pasan por pequeños rituales que señalan que es hora de dormir. Un ligero ruido de fondo mientras que tu bebé se está durmiendo le ayudará a no ser demasiado sensible al ruido.

• Léele a tu bebé todos los días, no importa cuán pequeños sea. Esta es una manera encantadora de relajarse y ayuda a impulsar el desarrollo del proceso de lectoescritura.

Cómo encaminar a tu bebé para formar buenos hábitos de sueño

Comprende lo básico:

• Lo primero que debes aceptar es que tu bebé decidirá cuánto sueño quiere, aunque tu tengas tus propias ideas sobre cuánto necesita y estas dos posiciones pueden estar en extremos diferentes.

• Tu trabajo como padre es proveer un ambiente seguro, limpio y nutritivo para dormir y darle la oportunidad de dormir cuando lo necesite. En cuanto al bebé, su trabajo es quedarse dormido sin demasiado alboroto y descansar por el tiempo suficiente para despertarse sintiéndose renovado y energizado. No importa cuánto lo quieras, no puedes cambiar estos papeles.

• Ten una cuna segura para que tu bebé duerma y asegúrate de ponerlos en ésta para dormir.  Aunque esto suena simple, algunos bebés recorren la casa y duermen en camas, salones, cochecitos de bebé y en cualquier lugar donde se encuentren.

• Sigue una rutina previa al sueño con tu bebé para que él entienda que es hora de dormir. La consistencia y la persistencia trabajan en la creación de hábitos y aunque pueda sonar aburrido, es cierto.

• En las horas de alimentación durante la noche, trata de no darle a tu bebé demasiada estimulación. Llama su atención de forma discreta y tranquila, únicamente lo necesario para atender sus necesidades básicas y no animarlos a permanecer despiertos. Las luces tenues, organizadas previamente ayudarán a que tu bebé se vuelva dormir más fácilmente.

• El sueño durante el día es una parte vital. Los bebés que duermen bien durante el día generalmente duermen mejor durante la noche. Los buenos hábitos de "siesta" en el día influyen en el sueño nocturno.

• Evita sobrestimular a tu bebé o agitarlo cuando es hora de dormir. Un baño caliente, ponerle la pijama, leerle un cuento y darle una última comida son excelentes acompañantes para antes de dormir.

• Evita dejar dormir a tu bebé durante la alimentación diurna o que duerma demasiado tiempo durante el día. Generalmente un sueño de 3-4 horas entre los momentos de alimentación diurnos es suficiente, incluso para un recién nacido. Recuerda, tu bebé no es una extensión tuya, no importa lo fuertemente conectada que te sientas. Ellos tienen su propia personalidad y temperamento que influye fuertemente en sus hábitos de sueño. A veces tu bebé dormirá bien y en ocasiones podrá no hacerlo. Adáptate a él, cambia lo que puedas y evita ver sus hábitos de sueño como algo que debes controlar.

Referencias:

  1. Barker, R. Baby love. Sydney: Macmillan. (2007)
  2. Murkoff, H. & Mazel, S. What to expect the first year. Sydney: Harper Collins. (2003)

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